La preparación de la superficie es una de las partes que más afecta al resultado. En terreno natural, puede incluir limpieza, nivelación, compactación, capa de apoyo y revisión del drenaje para evitar encharcamientos.
Sobre solado, baldosa u hormigón, el instalador debe comprobar pendientes, sumideros y posibles irregularidades. Si el agua no evacúa bien antes de instalar, el césped artificial no corregirá por sí solo ese problema.
La colocación requiere cortes precisos, orientación correcta de la fibra y uniones limpias. También hay que cuidar los remates en perímetros, bordes de piscina, paredes, jardineras y accesos.